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Sudoración en pies

La transpiración o sudoración es una función corporal saludable ya que ayuda al cuerpo a expulsar el exceso de agua y toxinas a la vez que regula la temperatura corporal. Cada pie por sí solo posee más de 250.000 glándulas sudoríparas. Las glándulas de los pies  normalmente producen una cantidad  de sudor similar al volumen de una taza todos los días. Las personas que sudan excesivamente, sin embargo, puede producir mucho más sudor.  La sudoración excesiva es un trastorno conocido como hiperhidrosis.

La humedad producida en los pies  no se evapora fácilmente, normalmente los llevamos completamente cubiertos, a menudo con calzados no transpirables que dificultan aun más su eliminación. El exceso de sudor conduce al desarrollo incontrolado de  bacterias que causan mal olor y a su vez estimula el crecimiento de hongos que pueden causar alteraciones como  el pie de atleta. Las personas que sufren de hiperhidrosis se enfrentan a menudo a muchos desafíos. Son muchos los temores a lo que se enfrentan, como quitarse los zapatos en público, una sensación de inseguridad y complejo de inferioridad son las quejas comunes de las personas con hiperhidrosis. Incluso llevar un par de sandalias puede llegar a ser imposible. Aunque hay un estigma asociado a la condición de  hiperhidrosis, es una patología bastante común que afecta al tres por ciento de la población mundial. La sudoración en el pie no es el único problema, estar obligado a llevar un calzado mojado por el sudor es la principal fuente de problemas.

Los problemas más comunes asociados a la sudoración excesiva en el pie son:

· Pies fríos por la evaporación continua de sudor.
· Sensación desagradable por la humedad constante en el pie.
· Problemas de adherencia en la práctica deportiva, al mojar el calzado por el sudor.
· Reducción de la circulación sanguínea causada por el enfriamiento del pie.
· Roces causados por uso de calzado abierto como tacones o sandalias.
· Pie de atleta, proliferación de hongos en la superficie del pie y del calzado por la temperatura y la humedad ambiental alta.
· Infección por hongos en las uñas, derivadas de las mismas condiciones que el pie de atleta.
· Mal olor causado por la proliferación de bacterias.
 

Sudoración en pies: ¿Que podemos hacer?

Para aquellas personas que sufren de hiperhidrosis existen distintos recursos que pueden utilizar para reducir la sudoración del pie. La iontoforesis representa la primera opción de tratamiento eficaz contra la hiperhidrosis.
También son útiles una serie de recomendaciones:

Para empezar utilizar calcetines adecuados es fundamental. Los calcetines de Nylon  y el calzado de fibras sintéticas, como en la mayoría de calzado deportivo, evitan la evaporación del sudor  y por tanto crean las condiciones óptimas para la proliferación del sudor.  Son aconsejables calcetines con al menos 60% - 70% de lana y 30% - 40% de material sintético; los calcetines de algodón no son muy absorbentes, y los calcetines de lana 100% pueden llegar a ser bochornosos. Una  solución recomendable para  los pies sudorosos que originan el mal olor  es usar calcetines con fibras de plata. La plata es ampliamente reconocida cómo un potente antibacteriano evitando así los malos olores. Hay una gran variedad de calcetines disponibles en el mercado que absorben eficazmente el sudor. Calcetines con eficacia probada son los calcetines de fibra de bambú, calcetines antibacterianos y calcetines deportivos que ofrecen ventilación y mantienen el sudor a raya como los calcetines Adidas ClimaCool. Es mejor no usar calcetines muy apretados y usar un par nuevo cada día. Además, el uso de calcetines adecuados, especialmente al caminar o en la práctica deportiva puede ayudar a absorber el sudor. Cuando llega la hora de lavar los calcetines deben ser limpiados con un antiséptico diluido y simplemente se  deben dejar secar de forma natural.
 
Si la sudoración es leve, puede utilizar  talco para pies como desodorante, que es más cómodo que el uso de almidón de maíz para absorber el sudor, también puede utilizar antitranspirantes en spray. Si la sudoración es intensa puede usar antitranspirantes en spray como Pepsi-Guard con una alta concentración en Cloruro de Aluminio. Alternativamente, puede utilizar una solución de cloruro de aluminio al 20% mezclado en las farmacias, pero es muy importante el uso correcto. Si decide utilizar dicha  solución, lave, seque los pies y aplique la solución cuando está acostado en la cama - no se olvide de aplicarla entre los dedos. Deje que la solución se seque de forma natural y lave en la mañana. Aplique la solución  todas las noches hasta que el problema se reduzca -  por lo general tarda 3-4 días, y luego continúe su uso dos veces por semana. No use la solución si  sospecha que tiene alguna infección o llagas en los pies.
 
Junto con un  par de calcetines adecuados, utilice igualmente un calzado de material transpirable. La mayoría de los zapatos están forrados con material sintético. Hágase con un calzado  que no cuente con dicho revestimiento interior o los zapatos que tienen revestimiento pero de fibra natural. Además, use plantillas que se puedan lavar para todos los zapatos y asegúrese de lavar las plantillas todos los días. Evite usar los zapatos dos días seguidos y trate de no llevar zapatillas durante un largo período de tiempo, ya que están hechos igualmente de un exterior sintético que no permite la evaporación.
 
Cuide las plantas de sus pies.
Retire la dura piel muerta de sus pies con una piedra pómez después de sumergir sus pies en agua tibia. Las bacterias por lo general se reproducen sobre la piel muerta que se encuentra en los pies.  También le será útil sumergir sus pies en agua caliente con un poco de aceite esencial del árbol de té. Dicho aceite esencial tiene beneficiosas propiedades antibacterianas.
 
Siempre seque sus pies cuidadosamente. Tal vez vale la pena probar el té negro para sumergir  los pies en el de 20 a 30 minutos todos los días. Su principal componentes es el ácido tánico, que puede ayudar a secar la piel. Si utiliza té, hierva dos bolsitas en dos litros de agua de grifo, deje templar una vez listo. Después de lavar sus pies, séquelos concienzudamente asegurándose de secar completamente entre sus dedos para evitar la persistencia de las bacterias en dichas zonas.
 
Revise constantemente los dedos y los pies para evitar infecciones micóticas, tales como el pie de atleta. El pie de atleta se manifiesta  con enrojecimiento y humedad del pie. Para tratarlo utilice un antifungico en spray dado su mayor eficacia que en polvo.  Incluso si la infección parece haber remitido, utilice el antifúngico por diez días adicionales para evitar la reinfección.
 
Si presentan las plantas de sus pies un color  blancuzco y parece tener pozos pequeños con un olor penetrante, entonces es posible que tenga una  queratólisis punteada. Esta condición puede requerir la visita a su médico para la prescripción de  antibióticos. Se trata de una condición a menudo contraída por soldados en  zonas húmedas que usan botas el día entero.


Sudoración en pies: ¿Qué puede hacer su doctor?

 En ocasiones estos tratamientos no funcionan y los síntomas persisten. A veces es difícil admitir que se padece sudoración excesiva pero es muy aconsejable  consultar con un especialista. Puede visitar también a un podólogo ya que es un experto en todos los problemas que pueden afectar al pie y le prescribirá las pautas y tratamiento más convenientes para su problema.
 
Los dispositivos de iontoforesis son también eficaces, fueron desarrollados en la década de 1950, es un tratamiento disponible en la mayoría de  centros hospitalarios de fisioterapia. La iontoforesis solía ser difíciles de obtener, pero ahora es posible obtener el tratamiento en muchos hospitales.
 
El tratamiento de iontoforesis implica mantener  los pies en una cubeta con  agua como a través de la cual circula una pequeña corriente eléctrica por un tiempo variable entre 15-40 minutos. Al principio el tratamiento requiere de  tiempo ya que tiene que hacerse con frecuencias diaria acompañado de un médico eventualmente, posteriormente sólo será necesario semanalmente.
 
Existen dispositivos especialmente indicados para el tratamiento en casa, es totalmente desaconsejable el uso de aparatos elaborados en casa por el riego de descargas eléctricas. Los efectos secundarios de la iontoforesis pueden incluir hormigueo en la piel, enrojecimiento, irritación y una sensación de ardor. El tratamiento con iontoforesis  no es recomendable para las mujeres embarazadas y las personas que usan marcapasos.
 
Otra opción de tratamiento es el uso de la toxina del botulismo. Las inyecciones de la toxina botulínica son eficaces en el tratamiento de la sudoración en el pie, pero tiene como desventaja la repetición del tratamiento cada pocas semanas y las molestias causadas por las punciones repetidas. Cuando se inyecta toxina botulínica en la superficie del pie, esta bloquea la respuesta de los nervios que afectan a las glándulas sudoríparas bloqueando por tanto su respuesta.
 
También están disponibles medicamentos como los anticolinergicos que son efectivos bloqueando la respuesta de la inervación responsable de la sudoración excesiva. Los efectos secundarios de los fármacos anticolinérgicos son boca seca, visión borrosa, estreñimiento y  sedación que tal vez sean peores que la misma sudoración. El bromuro de propantelina está también disponible con receta médica, junto con  el bromuro de glicopirronio (con menos efectos secundarios).
 
La última opción sería la simpatectomía, una operación quirúrgica que destruye la conexión de los nervios  responsables de la hiperhidrosis del pie. La simpatectomía no es muy recomendable debido a los numerosos efectos secundarios que pueden sobrevenir posteriormente además de ser frecuente la destrucción de una mayor inervación de lo necesario.
 

Información general sobre sudoración en pies

 El sistema nervioso humano se divide en dos áreas: el sistema nervioso somático y el sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso somático es responsable del control voluntario de los movimientos corporales, mientras que el sistema nervioso autónomo controla principalmente las funciones corporales involuntarias, como la respiración y la producción de sudor. Sudar es una función biológica normal de nuestro cuerpo que ayuda a regular la temperatura del cuerpo, sin embargo, un desequilibrio en el sistema simpático del sistema nervioso autónomo puede dar lugar a una producción excesiva de sudor y conducir a una condición conocida como hiperhidrosis.
 
La hiperhidrosis suele localizarse en áreas tales como los pies y las manos, es también denominada como hiperhidrosis focal. Puede convertirse en un serio problema si no se trata correctamente. Los pies humanos tienen más de 250.000 glándulas sudoríparas y la hiperhidrosis de los pies puede dar lugar a que estas glándulas  produzcan más sudor del que se necesita. También conocida como hiperhidrosis plantar, el síntoma más destacable de esta condición es la humedad permanente en la planta del pie, permaneciendo estos permanentemente mojados. Esto puede causar la pérdida de adherencia al caminar, además los zapatos y calcetines saturados de sudor provocan problemas de hongos y mal olor.
 
Aunque las razones exactas de la aparición de la hiperhidrosis plantar se desconocen, en general se considera que es hereditario. En otras palabras, si algún miembro de su familia o parientes tiene esta condición, existe una mayor probabilidad de que usted la padezca también. Otras razones probables de la aparición de la hiperhidrosis plantar son la ingesta excesiva de alimentos picantes, la cafeína o alcohol, o no mantener una higiene personal adecuada.
 
La hiperhidrosis plantar generalmente no se considera una condición médica muy seria y su impacto se limita a  pies sudorosos y con mal olor, resbalones causados por el exceso de sudor o  daño en el calzado por mantenerse constantemente mojado. Por ejemplo las mujeres que sufren de sudoración de los pies  les puede  resultar difícil llevar calzado como sandalias y zapatos de tacón. La falta de atención adecuada para el tratamiento de la hiperhidrosis plantar, sin embargo, puede llevar a condiciones graves como el pie de atleta, las infecciones por hongos y las infecciones bacterianas.
Existen distintos  tratamientos disponibles para controlar eficazmente la condición de sudoración de los pies. Lavarse los pies todos los días con agua fría y usar un jabón antibacterial es muy recomendable para evitar la acumulación de bacterias.
Es esencial que se seque por completo los pies antes de usar calcetines y zapatos para asegurarse de que no hay zonas húmedas entre los dedos de los pies, donde las bacterias pueden crecer. El uso del polvo antibacteriano y antitranspirantes pueden  ayudarnos a alcanzar  los resultados deseados.
 
Para no agravar más el problema es imprescindible prestar especial atención a la hora de adquirir calzado y calcetines. Generalmente, los zapatos y calcetines que se componen de material sintético dan como resultado mayor  producción de sudor y por tanto mayor proliferación de bacterias.
 
Un buen calzado realizado completamente con  cuero natural  puede evitar los malos olores y los pies sudorosos (condiciones suaves), para graves condiciones de  sudoración de los pies no son suficientes y se debe intentar reducir  la producción de sudor, ya sea por absorción del tejido del cazado, de plantillas antiolores o calcetines absorbentes.
 
En primer lugar, aunque no siempre efectivo, existe el tratamiento con antitranspirantes con alta concentración y distintos formatos como spray o crema.
 
Un medio eficaz de controlar la sudoración excesiva es  someterse a terapia de iontoforesis, este tratamiento es eficaz incluso en los casos más graves. La iontoforesis es un procedimiento no invasivo que utiliza agua del grifo y leves corrientes eléctricas que impiden al sistema nervioso  desencadenar  la producción de sudor.
 
Hay sin número de remedios caseros  para la hiperhidrosis,  sin embargo, estos remedios o  curas no han sido científicamente probados. En el caso de una enfermedad grave, también puede optar por métodos quirúrgicos para  tratar el problema de la sudoración  excesiva.
 
La sudoración plantar  es una condición tratable, con un poco de cuidado y siguiendo una serie de pautas puede mejorar significativamente su problemática, previniendo la aparición de sudor.